Hoy, entre otras cosas, vengo a hablaros de una cosa que me ha llamado la atención esta semana y que creo que a vosotros, en especial, a vosotras, os la habrá llamado de igual manera. Me estoy refiriendo a esos papelitos que ponen en las alas de las compresas de ausonia para despegarlas, esos en los que viene frases "informativas" del tipo: "Al 50% de las mujeres las habían informado sobre la menstruación en la escuela" ; "El 68% de las mujeres apunta los días iniciales y finales de su menstruación para llevar un control". Ahora, yo, como mujer, me pregunto: ¿Esto quién lo ha escrito? y lo que es más importante: ¿con qué fin? O sea, a la primera pregunta decir que son hombres, sin duda alguna, algo así no puede tener otros autores. A la segunda pregunta pues no sé, sinceramente no sé con qué intención se dan esos datos estadísticos, es decir, me quedo igual sabiéndolo o no sabiéndolo. Antes, yo me acuerdo que sí que se esmeraban algo más en esas lecturas que haces mientras estás sentada en el retrete, pero parece que ya se les han acabado las ideas o eso, que las escriben hombres.
¿Por qué son tan cabrones los niños desde pequeños? Ese ha sido otro pensamiento que me ha ocupado la mente varios días. O sea, hay unos niños cabrones, porque no se les puede decir otra cosa, que critican a los compañeros en el autobús, y miras hacia donde ellos están mirando mientras cuchichean para saber quién es el criticado, y te topas con un chico monísimo con gafitas o con mochilas que son más grandes que ellos, sentado solo, mirando la carretera por la ventana y te da una pena... luego miras a los chicos en cuestión y te dan ganas de abrazar al pobre muchacho.¡Pero qué crueles son los niños! Yo lo digo por experiencia. ¿Cuántos "alba la calva" habré oído a lo largo de mi infancia y adolescencia? Y eso ya cuando no me dedicaba a rodar por las calles debido a mi peso; en esos casos, los motes eran mucho más dañinos.
Yo odio a los niños, los odio. Son repelentes, contaminan, hacen daño, lloran, gritan, moquean las 24 horas del día (¿os habéis dado cuenta?). Al igual que los gatos, joder, ¿a quién le gustan los gatos? A mí no. Son asquerosos- aquí siempre salta el típico que dice: "pero mi gato es muy cariñoso y no suelta pelos"; mira, nene, tu gato es como todos: un cúmulo de maullidos para que lo alimentes y ya está, no quiere saber nada más de ti, a ver si te enteras.
Ahora vosotros diréis, pero Alba, ¿el mundo para ti tiene algo bueno? y yo, muy sabiamente contestaré: sí, los dulces.
Los dulces son tu aliciente para esta amarga vida ( puedes añadirlo a alguno de tus textos si quieres jajajaja )
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