Vale, acabo de abrir mi Microsoft Word- que por cierto, me
costó un huevo adquirirlo, hay que ver lo difícil que te lo ponen cuando lo pirateas-
y no siento que las palabras me fluyan como lo hacían cuando tenía 15 o 16
años; ¿será por qué tenía más cosas que reivindicar por el simple de hecho de
ser adolescente? No lo creo, el mundo está mucho peor ahora. Recuerdo que
comencé un libro- bueno, vale, un libro lo que se dice libro no, una especie de
historia-horrible, por cierto- sobre una chica perfecta enamorada de un chico
perfecto y bla bla bla… lo típico de cuando tienes 15 años, ¿no?
Mi perspectiva de la vida ha cambiado totalmente y supongo
que eso es lo que hará que sienta el teclado de mi ordenador de otra
manera-atended a la metáfora-. Tengo
ganas de escribir, pero no tengo el tema; por esta razón, y por otras más, he
decidido ser bloguera -¿se dice así? Perdonad, soy nueva. Eso mismo dije en mi
primera clase de spinning cuando hice que la profesora se bajara de su bici,
una vez empezada la clase, para que pusiese bien mi sillín, que según yo estaba
roto, pero que sólo lo estaba girando en el sentido contrario… En fin, cosas
que me pasan día a día, porque ya iréis descubriendo, que tampoco es difícil
hacerlo, que soy muy torpe.
Yo creo que hasta aquí el texto de hoy va que chuta. No me
tengáis en cuenta si se me pasa alguna tilde o falta de ortografía, porque
estoy estudiando Lengua y Literatura y eso en los exámenes no se tiene mucho en
cuenta.
P.D: Puto nombre del blog!
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